Sí, con 40 años puedes ser mochilero
“¿Pero eso no es de jóvenes? ¿Tú sola y tanto tiempo? ¿No te vas a aburrir? Pero eso es muy peligroso”.

Estos eran los comentarios que mucha gente me hizo cuando comenté mi intención de viajar por el sudeste asiático varios meses.

Tengo 44 años y la edad no me condiciona a hacer proyectos, sueños y pasiones. Tengo salud y energía para hacerlo y apuesto sin dudarlo. No sigo a ninguna persona como referente, sólo sigo mi instinto.

Miedo a lo desconocido, sí claro, dudar, también, muchas veces. No saber si estás haciendo lo correcto, con mucha frecuencia. Son muchas las sensaciones que tienes cuando no estás siguiendo una vida similar a la de tu entorno, pero eso es parte de la aventura.

Es cierto que soy una de las mujeres de más edad viajando sola con las que me he cruzado estos meses. Pero eso me encanta porque cuando descubren mi edad se sorprenden de mi energía, vitalidad y ganas de aventura que muchas mujeres de mi generación han dejado de tener.

Sin duda, viajar con mochila es un lifting natural, rejuvenece el alma y te contagia de la energía de viajeros con 10 años menos que tú.
Estoy convencida de que en unos años será parte de las experiencias de muchas mujeres adultas y maduras.

Dejar el maquillaje en casa, viajar con cuatro pantalones, una chaqueta, cinco camisetas, productos de higiene, el ordenador y poco más libera y mucho. Te ofrece la oportunidad de enfocarte en lo que te rodea, formas de vivir totalmente diferentes. Idiomas distintos, religiones y creencias opuestas a las tuyas.

Observar, observar y no criticar, esa es la clave para conseguir incluir en tu día a día lo mejor de cada rincón.

“Yo lo haría, pero tengo mis responsabilidades, mis hijos, mi trabajo. Es imposible, espero que mis hijos lo hagan algún día”. Estos eran otros de los comentarios que recibía.

Sí, viajo sola, no tengo ni hijos ni pareja, pero eso también crea una gran responsabilidad. No hay nadie que me ayude financieramente. Es todo riesgo y da vértigo el dejar una posición laboral para embarcarte en una aventura que no sabes cómo será.

Niños. No los puedes abandonar, pero las mujeres de hoy en día han sabido ingeniárselas para criar un niño y trabajar al mismo tiempo. Si es tu sueño, también puedes ingeniártelas para tener tus dos días o dos semanas de viajar sola con mochila. Creo que al regresar tu hijo agradecerá lo fresca y positiva que vuelves para enfrentarte a tu día a día.

El dinero no es obstáculo. Hostales por cinco euros la noche, muy bonitos y sorprendentemente limpios, hecho que se agradece a la cultura asiática, e incluso si eso es muy caro para tu presupuesto, sólo necesitas estar abierto a nuevas experiencias. Estoy conociendo a viajeras con 20 y 25 años recorriendo el mundo y sin apenas ahorros. Ofrecen su trabajo como camareras, profesoras de inglés a cambio de alojamiento. Yo, afortunadamente viajo con ahorros y estoy trabajando online, pero no dudo en sentarme con cada persona que me cruzo para ofrecerle mi ayuda y mi experiencia laboral, orientarlas en su carrera profesional o cómo hacer posible sus sueños. Es mi forma de colaborar en mi camino.

Peligro. Todas las mujeres vamos con un código de seguridad que aplicamos. Ser social y unirte a los demás viajeros para compartir las visitas por la ciudad, volver a los hostales antes del anochecer, si ese día vas sola y organizarte las salidas en el hostal antes de quedarte sin cobertura en tu móvil. Pautas muy lógicas y que te protegen de cualquier contratiempo. Riesgo puede haber, por supuesto, y acoso sexual lo puedes encontrar como en cualquier lugar donde vivas, incluso en tu puesto de trabajo.

Salud. En mi caso viajo con un agravante que no me frena para seguir viviendo mi vida. Soy alérgica al trigo y en todo el sudeste asiático las salsas con trigo y la soya es la base de la alimentación. Imposible comer ninguna de las comidas que hay en la calle o en los restaurantes sin pasar antes por la cocina para supervisar mi comida, pero eso me no me impide dejar de viajar. Modifico mis hábitos y busco alternativas y sustos ya he tenido uno teniendo incluso que ir al hospital. Pero es parte de tus ganas de atreverte a disfrutar de tu única vida.
No pretendo convencer a nadie, sólo expongo mi enriquecedora experiencia por si alguien la quiere tener también.
Saborea y rejuvenece tus 40 años.
Encantada de ayudar si lo necesitas.
Yes, you can be a backpacker in your 40s
“But isn’t just for young people? You, alone all those months? Aren’t you going to get bored? But, it’s very dangerous”.
These were some of the comments that people made to me when I discussed my intentions of traveling through Southeast Asia for several months.
I am 44 years old and age does not stop me from doing my projects or follow my dreams and passions. I have health and energy to do it and I do them without hesitation. I do not follow any person as a reference, I just follow my instinct.
Fear of the unknown, yes, of course, doubt, definitely, many times. Not knowing if you are doing the right thing, very often. There are many experiences you have when you are not following a standard life as your surroundings, but that is part of the adventure.
It is true that I am one of the oldest of all the women traveling alone whom I have spent time with. I love it though, because when they find out about my age they are surprised by my energy, vitality and desire for adventure. Unfortunately, many of the women of my generation have stopped having it.
Not doubt, traveling with a backpack is a natural lifting, rejuvenates the soul and the experience gives you the vitality and energy of someone ten years younger.
I am pretty sure in a few years solo travelers will be part of the mature women experiences.
Leave the makeup at home, travel with four pants, a jacket, five shirts, hygiene products, the computer and few more things, gives you complete freedom. It offers you the opportunity to focus on what surrounds you, totally different ways of living. Different languages, religions and beliefs opposed to yours. Observe, observe and not critisice, that is the key to get the best of each corner in your day to day.
“I would do it, but I have my responsibilities, my children, my work. It’s impossible, I hope my children will one day be able to have your experience”. These were other comments I received.
Yes, I travel alone, I do not have children or a partner, but that also creates a great responsibility. There is no one to help me financially. It is all risk and it gives you a feeling of vertigo to leave a job position to embrace an adventure whose outcome is uncertain.
Children. You can not abandon them, but today’s women have managed to raise a child and work at the same time. If it is your dream you can also manage to have your two days or two weeks of solo traveling with a backpack. I think that when you return, your child will appreciate how fresh and positive you are facing your day to day life.
Money is not a handicap. Pretty hostels for $5/night, surprisingly clean, fact that thanks to Asian culture, and even if that is very expensive for your budget, you just need to be open to new experiences. I have meet travelers who are 20 to 25 years of age traveling the world during months only with few savings. They offer to work as waitresses or English teachers in exchange for accommodation in hostels. Fortunately, I’m traveling with savings and I’m working online, but I do not hesitate to sit down with each person I meet to offer my help and my work experience to guide them in their professional career or how to make their dreams possible. It is my way of collaborating.
Danger. All women go with a security code that we apply. Be social and join other travelers to share visits around the city, return to the hostels before night if that day you are alone. Organize your visits before leaving the hostel, since you won’t have access to wifi while you are on the streets. Very logical guidelines that protect you in any situation. Risk there is, of course, and sexual harassment can be found anywhere you live, even in your workplace.
Health. In my case, I travel with an aggravating circumstance that does not stop me from continuing to live my life. I’m allergic to wheat and wheat sauces and soybeans are the basis in Southeast Asia cooking style. I can’t eat any meal in the popular street market or at the restaurants without coming to the kitchen and supervise my meal. But that does not stop me from traveling. I’m changing my habits and looking for alternatives. Also, I had a bad experience with a visit to the hospital. But everything is part of your desire to dare your one and only life.
I do not try to convince anyone, I only express my enriching experiences in case someone wants to have it as well.
Taste and rejuvenate your 40 years.
I’m happy to help you if you need me.