
Muchas gracias, me has salvado el restaurante.
“Muchísimas gracias. Me has salvado el restaurante.”
Esto me lo dijo la dueña de un restaurante en Laos.
Y fue en ese momento cuando entendí algo: el miedo a hablar inglés era un fantasma que solo existía en las clases.
Después de vivir en 8 países, te puedo asegurar que el miedo a hablar otro idioma empieza a desaparecer cuando sales del aula y entras en la vida real.
Porque cuando necesitas comunicarte de verdad, dejas de pensar en si tu inglés es perfecto y empiezas a pensar en algo mucho más importante:
¿Me están entendiendo?
Y aquella historia en Laos me hizo descubrir algo que cambió para siempre mi forma de aprender y enseñar idiomas.
Aquí te cuento cuál fue mi gran descubrimiento.




